El plan perfecto para una noche en Roma, ver el atardecer desde la colina del Gianicolo, un lugar privilegiado donde se pueden ver las mejores vistas de la Città Eterna, y cenar en el restaurante Antico Arco, ubicado en un palacete del siglo XIX, en contraposición con la decoración contemporánea.
El local es cálido, pero bien iluminado, divido en varios comedores, y con obras de arte contemporáneo colgando de las paredes. Al fondo de la sala principal, detrás de un ventanal, se observa la cocina, y aunque me sentaron en la mesa más cercana, en ningún momento note su presencia, no te distrae de lo principal, pero tengo que decir que hay momentos que me encanta ver trabajar al equipo de la cocina.
Al frente del equipo del restaurante Antico Arco en Roma, se encuentra el chef Fundim Gjepali, originario de Albania y que mantiene los pilares del restaurante, una cocina romana, moderna, y totalmente ligada al producto.
El servicio de sala, estuvieron atentos y amables durante la cena, respetando los tiempos de los distintos platos, y dando las explicaciones oportunas de cada plato, en italiano e inglés.
Obviamente me decante por el menú degustación.
El menú venía acompañado de distintas variedades de pan casero, elaborados por ellos mismos. No soy mucho de comer con pan, a no ser que vaya a rebañar el plato con la salsa, pero he de reconocer que estaban muy ricos.
El aperitivo del chef, langostinos crujientes con salsa cóctel. Para empezar, una combinación muy acertada para ir abriendo el estomago.
Tartar de lubina con jengibre, lima y salicornia. Sabores muy equilibrados, donde no había nada que destacara por encima del pescado, que estaba muy fresco.
Berenjena a la parmegiana, con salsa pesto. Buena combinación, me sorprendió la textura de crema del pesto.
Sopa de tomate con crema de riccota, y crujiente de albahaca. En casa jamas como sopas o cremas, no soy muy fan de esa textura, pero tengo que reconocer que me encantó, es la prueba que con unos buenos productos, no hace falta demasiados inventos.
Espagueti a la chitarra, con pecorino, pimienta negra y flor de calabacín. Este plato fue un regalo del chef, estaba fuera del menú. Me chifla la pasta al dente, y si ademas va acompañada de queso, mucho mejor. El Pecorino romano, junto con la pimienta negra, conferían al plato una potencia espectacular.
Espagueti Verrigni, con salsa carbonara y trufa negra. La clásica carbonara, muy alejada de lo que conocemos aquí, con unos toques de trufa negra, mi perdición.
Filete de Bejel sobre verduras y coral. No había probado nunca este pescado, me gustó las algas le daban un toque a mar, que combinaba muy bien con la carnosidad del filete.
Espuma de mozzarella de búfala, con tomate caramelizado. Un plato ligero, en contra de lo que se puede pensar de la mozzarella, y no tiene nada que ver con una ensalada caprese, y que era el final perfecto para el pase a los postres.
Crema de chocolate blanco, con frutos rojos, y pistachos. El pre-postre, un abrir y cerrar de ojos.
El postre se puede elegir de la carta, en mi caso quería algo suave, dado que el plato extra me llenó un poco. Solo os diré que llevaba helado de melocotón, el resto tendréis que adivinar vosotros.
Se trata de un restaurante de un gran nivel, tanto en los fogones, donde se aprecia el toque personal del chef, como en la carta de vinos, que esta compuesta por 1200 referencias, principalmente italianas, y se encuentran ubicadas en las catacumbas de San Pancracio, un lugar perfecto para mantener las condiciones de temperatura y humedad.
El equipo de sala, el ambiente y la decoración, también lo hacen ideal para una velada romántica, si visitas Roma con tu pareja.
La relación calidad-precio esta perfecta, dado el nivel del lugar. El precio del menú degustación fue de 75€, sin incluir las bebidas.
Restaurante Antico Arco Roma
📍Piazzale Aurelio, 7
00152 Roma
📞 +39 065815274
✉️ info@anticoarco.it
🖥 www.anticoarco.it